Una mirada al mundo de las letras us

La Ratesa, Gunther Grass

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Portada de La RatesaBueno, había escuchado hablar tanto de este alemán, que desde hace varios años deseaba conseguir algo de él para ver si realmente era tan bueno como decían.  Recientemente, por recomendación de un amigo, me hice con este libro y le entré con  cierta expectativa y curiosidad extrema, a ver con qué me encontraría.                                                                                  
De entrada, el título no sugiere nada extraordinario, sin magnetismo y sin poder de persuación; es el renombre y la fama de su autor lo que persuade y despierta la curiosidad del lector.
Su lectura, francamente, me sacó de mis casillas. Es una narración bastante confusa y pesada en la que Grass pasa de un escenario a otro, de una situación a otra, a través de hilos apenas perceptibles unas veces, o inexistentes otras. No más empezando nos presenta a la protagonista, una rata de alcantarilla, de la cual se desprende para llevarnos, sin pausa ni aviso previo, de un lado a otro por escenarios que rayan en lo fantástico y apocalíptico, de lo real al mundo de los sueños, de un viaje de marineras científicas investigando no sé qué cosa en unos mares lejanos y desconocidos a momentos históricos, de un cuento más que surrealista de Hansel y Gretel, de un tal Mazerath y hasta de cuestiones históricas y bíblicas. Una historia demasiado compleja para mi gusto, que prefiere el término medio entre la narración artística y el vértigo y la emoción del best seller.

Pero no crean que no me ha gustado del todo. Sinceramente, a pesar de tener que devolverme infinidad de veces en busca del hilo conductor que se me quedaba rezagado a cada instante, terminé por cogerle el gusto e identificarme con la historia. No es un librillo light, de esos que se encuentran en cada esquina. Grass es un viejo zorro que sabe enganchar a su manera a sus lectores, sobre todo a aquellos amantes de la literatura compleja. 

Es una narración que muestra con todos sus horrores la eterna tendencia autodestructiva del ser humano, con claras referencias a la Segunda Guerra Mundial, recurso ya, a estas alturas, ampliamente explotado por los escritores de todos los rincones del mundo, pero que en el tiempo en que se publica el libro, los años 80, todavía tiene cierta vigencia, sobre todo por la tensión que se vive en los últimos años de la guerra fría. 

Por momentos el narrador es el protagonista, el dueño de la rata y que sueña, a su vez, con la ratesa. Por momentos es la misma ratesa la que toma el hilo conductor de la narración. Y abundan también los pasajes en que aparece el narrador en tercera persona, neutral, omnisciente. Todo esto hace que la trama sea más compleja, lenta y difícil. Aburrida, dirían algunos.

Para mi resulta interesante porque, además de que muestra matices muy reflexivos y filosóficos, obligando a desmenuzar las ideas muy cuidadosamente, me ha permitido conocer de cerca a uno de los grandes autores del siglo 20. Lectura recomendada para quienes aman la literatura de alto vuelo. Espero que quienes la lean o la hayan leído nos relaten su experiencia con esta interesante novela.
 
 

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