La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
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LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA.
STIEG LARSSON, SUECIA.
EDITORIAL DESTINO.
TRADUCCIÓN.
I
La segunda parte de la trilogía de novelas negras Millenium es, a todas luces, más apasionante que la
II
Si dijimos de la primera parte que es buena sin llegar a ser una genialidad, de esta podría decirse que es mejor a la anterior. Mejores descripciones y un desarrollo mejor logrado de las acciones dan como resultado un producto más depurado y que satisface el hambre de lectores más sofisticados y exigentes.
Cabe señalar, antes de continuar, que la lectura de la primera parte no es indispensable para comprender esta segunda entrega, aunque lo ideal sería haberla leído para comprender ciertas referencias y algunas situaciones a las que hace alusión el autor.
En esta ocasión Lisbeth Salander se da unas vacaciones en el Caribe para olvidar y sanar sus heridas. A su regreso a Suecia se ve envuelta en una serie de sucesos que desencadenan en una historia de crimen y corrupción que la protagonista resuelve al final aplicando su propia ley, como es costumbre en ella. Algunos sucesos se desarrollan de forma poco creíble, como la escena en que Salander golpea, desarma y hierer a un par de pandilleros. Creo, sin embargo, que esto no le resta méritos a la narración, que se torna, como ya dije antes, impredecible.
III
Esta segunda parte finaliza, pero la historia queda abierta y el autor nos deja con la geta abierta en espera de una tercera parte en la que dilucudar el misterio y en la que podremos conocer al fin el desenlace de esta larga historia.