Una mirada al mundo de las letras us

La otra mitad de mi diferencia


Mundo Cultural: noticias, biografías, imágenes y más. 


El poeta y ensayista costarricense Carlos Díaz Chavarría publicó hace unos meses su cuarto libro de poesía titulado "La otra mitad de mi diferencia", el cual versa sobre poesía de género (feminista, no hembrista).
Sobre este libro, el propio autor nos dice: "A través del texto se percibe un cuestionamiento de la discriminación vivida por el sector femenino a partir de esquemas patriarcales; un reclamo también a las mujeres quienes han sido cómplices de perpetuar el machismo; un reconocimiento a todas aquellas quienes, desde diferentes trincheras, han brindado sus luchas y compromisos para romper esquemas opresores; un cuestionamiento de los roles impuestos socialmente para hombres y mujeres, una exaltación a la liberación femenina y a todos aquellos hombres solidarios con la causa de género y concluye con versos en donde se incentiva un diálogo, una sana convivencia, una concertación entre mujeres y hombres, más allá de un desencuentro de géneros". 
"El propósito del poemario es enfatizar que el enfrentamiento entre hombres y mujeres es una batalla sin sentido, por el contrario es la concertación, el diálogo y la negociación entre mujeres y hombres, en donde se encuentra la realización de una sociedad más equitativa y humanística. En ese sentido el libro posee el valor agregado de que soy el primer escritor costarricense en escribir un poemario netamente dedicado a la reivindicación femenina con un alto grado de denuncia, reclamo, libertad y solidaridad entre mujeres y hombres."
Como datos adicionales, el autor nos informa que el libro será utilizado como material de estudio para elaborar una tesis doctoral en España; fue usado para un recital dramatizado en México y uno de los poemas del libro se leyó en uno de los homenajes para Chavela Vargas.
El poemario ha generado muchas reacciones positivas en el medio literario costarricense. A continuación reproducimos algunos comentarios: 

"Carlos nos da un valiente poemario que... fustiga a las mujeres a no dejarnos avasallar, embaucar, ni a desfallecer a los embates patriarcales de este siglo. El poeta se muestra indignado, enojado y terco ante la sumisión femenina -que aunque menor ahora-, continúa manteniéndonos atadas, confundidas, estupidizadas... El tono imperativo de denuncia y de necesidad urgente de reivindicación de lo femenino, es una constante a lo largo de toda la obra. Percibo en Carlos no solo una identificación profunda con la condición del ser femenino, sino también un conocimiento poco común entre los hombres -al menos los que conozco-, de nuestras más íntimas denuncias y demandas". Thais Aguilar, editora de la revista Perfil y experta en temas de género. 

“Carlos en sus poemas es subversivo y volcánico. En su actitud firme y dolida ante la inequidad, alza su voz poética, furiosa a ratos, rebelde siempre, contra este “insulso fálico sistema” que nos plaga “desde Aristóteles hasta Lacan”. Pero no se queda ahí, porque sabe, con Bertolt Bretch, que “las víctimas rara vez son inocentes”: alguien domina porque alguien se abandona a la dominación. Por eso exhorta a las mujeres con verbos categóricos, imperativos: “rompamos”, “atravesá”, “no dejés”; con oraciones exclamativas o interrogativas apremiantes: “¡Basta!”, “¡suficiente!” “¡confesá, mujer!”, “¿hasta cuándo?”, “¿adónde yace tu voz?”, “¿qué esperás?”, “¿por cuánto tiempo?”… Yadira Calvo, escritora y profesora universitaria.

“La otra mitad de mi diferencia es un libro-laberinto de incógnitas no descifradas que han penetrado mi alma de mujer. No logro explicarme cómo Carlos puede describir tan finamente nuestros propios sentimientos, con esa empatía con todas nosotras, las mujeres, y con todos aquellos hombres solidarios con la otra mitad de sus diferencias... Su mensaje se torna fuerte y demandante, rebelde, melancólico, sutil, sereno, inquieto… es un himno a los humanos hermanados, la escritura, la vida, a las mujeres…, un monumento a la mujer de ayer, de hoy y de siempre; a tantas sangres que transitan." Teresita Aguilar Mirambell, poetisa y exdiputada.

“Carlos necesita estar activo, sediento de conocimiento, de aprendizaje, de acción; es un idealista, un luchador, un pensador, un intelectual creativo, un hombre visionario, comprometido con su profesión, sus ideales, sus luchas, sus proyectos y con su sociedad; un guerrero de la palabra, un maestro quien conoce bien su oficio y sus propósitos en la vida, un humanista; sencillamente, un ser imprescindible para esta sociedad. Por eso, hoy, al escritor le expreso mi respeto, al discípulo le manifiesto mi orgullo y al amigo le reitero mi sincera amistad”. Rose Mary Karpinsky Dodero, profesora universitaria, exdiputada y primera mujer en presidir la Asamblea Legislativa de Costa Rica. 

"Un hombre llamado Carlos busca romper con los paradigmas que oprimen a la mujer desde hace siglos. Un hombre llamado Carlos responde al cuestionamiento, que en el siglo XVII, hizo Sor Juana Inés de la Cruz en contra de la inconsistencia de los varones. Carlos clama a favor de la mujer, nos increpa, nos sacude para que rompamos esquemas vetustos. Curiosamente, este clamor surge de la estrecha relación que tiene el poeta con su madre. Este es un amor que redime, que trastoca, que trasforma. La escritura de Carlos me hizo evocar la naturaleza femenina y masculina de la que estamos dotados todos los humanos. ¿Carlos nos habla desde su masculinidad o desde su feminidad? Aseguro que en el arte de crear, este poeta se convirtió en un todo, en una unidad sonora y lanzó sus versos. Es, sin duda, la obra de un hombre nuevo para una realidad que busca, incansable un mayor equilibrio. Es un hombre del siglo XXI que se atreve a cortar las mordazas y los siglos en los que los machos se les ha instituido para que ejerzan un papel dominante y controlador en el seno de la sociedad. Los poemas de Carlos Díaz Chavarría están escritos con una estructura lógica, en ellos prevalece el pensamiento, un pensamiento muy articulado, un sistema racional que lleva al lector al razonamiento. También hay vehemencia. El libro de Carlos va a quedar como el testimonio de un hombre, de un hombre nuevo, libre de ataduras”. Mía Gallegos Domínguez, escritora y profesora universitaria. 

“En este conjunto de poesías, Carlos Díaz Chavarría confiesa su amor ilimitado por lo femenino. Rasga lo aparente para dejar ver un sentido profundo de su propio ser. La otra mitad de mi diferencia es una declaración de amor y un reconocimiento en su propio ser de la feminidad. Como hombre ha sido testigo del sufrimiento de muchas mujeres por parte de sociedades machistas. Pero al mismo tiempo reconoce la profunda fortaleza de lo femenino para sobreponerse a esa condición y a la vez generar belleza y ternura. Como hombre comprende a la mujer a partir de reconocerla en él mismo. El autor deja ver su exaltada pasión, reclama y exhorta. En cada página está su desasosiego al identificar un mundo errado que cercena, invisibiliza o castiga una mitad sustancial de su ser. Apunta y dispara, una y otra vez, contra el sometimiento de la mujer en sus múltiples formas. Clama por una voz silenciada, por una sensibilidad negada, por lo femenino liberado del mito de su pasividad. Ciertamente es un libro poco común por la franqueza con que el autor expone su propuesta”. Manuel Bermúdez, crítico literario, Semanario Universidad. 

A continuación ofrecemos una breve muestra de poemas incluidos en el libro. 

1-No más tradición

Rompamos ya esta nefasta tradición
de ser parte de ese orbe adueñado
de conquistas e intelectos, 
conquistador de la lógica
y arcano marcando territorios…

¿Para qué saberme sujeto universal
de poderío?...,
señor absoluto del lenguaje 
y la gramática,
con la libertad sexual 
en las venas,
profeta de castrantes discursos 
preestablecidos,
ordenador y formador 
del pensamiento,
creador de lo propio y ajeno,
¡con la mano bautismal de la historia!...

Tradición de inventores,
genios de la literatura 
de primer orden, 
exclusivos creadores 
de la tecnología,
dueños, 
magistralmente, 
de femeninas propiedades,
abanderado
por totalitarias presencias,
de firmas fálicas
y cánones en cada esquina,
en este orbe 
con olor a masculino:

En el ágora,
en la academia,
en la política, 
en el Congreso, 
en la Ciencia, 
en la Iglesia,
en el hogar,
en el lecho…,
con leyes, 
ideas, 
máquinas,
costumbres,
voces, 
líneas 
y armas para triunfar…,
en donde no se ha dejado 
de hablar, 
oír, 
y escribir,
para hacer sentir sus presencias
como jueces de la exclusión
y creadores de mitos opresores...

¡No!,
no quiero ser parte 
de esta creación
hasta que reconozcan 
tu marca en la historia,
hasta que te visibilicen,
y sí se atrevan a nombrarte,
y sí te reconozcan,
sexuada,
erudita,
indómita,
humana...

¡Cotidianamente imprescindible!...


2. Sangre desterrada

¿Qué falta para que te clamés libre,
sobre estos sexos marinos
que arbolan tus extremidades
en una vibración
que mitiga el pensamiento,
mientras otras ingles crucifican
pedazos de angustia hechas madera
en las escalinatas
que llevan sus silbidos
por esa razón que ni la voz
en su primacía
podría cuantificar.

Sexos que permutan sus huelgas
desde la última sílaba
que en infiernos cristalinos
adoraba la sed de un destino fálico
ante la misma sangre desterrada.

Sexos de arco iris fruncido,
porque su otredad
ha sido lanzada
en cada calle
por puños de despecho
sobre los inválidos
preámbulos de ese imperio
seminal de la presencia.

¿Qué posición beberán otras piernas?,
¿qué pira hospedará otros pezones?,
¿qué otra voz romperá su himen?,

si estos sexos marinos
se resisten a galopar entre sus alas,
y siguen crucificados,
embriagados,
consumiendo el astuto
semen del poder…


¿Qué otro sexo marino nacerá en tus extremidades
para teñir de libertad el regazo de la denuncia
de esa tu otra ausencia?...


3. Lecturas patriarcales 

Me han acostumbrado a leerte
en binómicos esquemas,
en donde tu ser se pudre
cada vez que vocifera tu alma…,
Pacos y Lolas de verdugos vestigios
que con grilletes de neuronas
censuran nuestra inteligencia,
y te idealizan tan simple e inerte,
ahogada en la profundidad de la sandez,
demoliendo tu historia en triviales personajes
de cenicientas,
cual reina de aquelarres cotidianos,
barriendo ardores y aspiraciones,
sumergida en versículos patriarcales y
lenguajes opresores,
con el sello de santa, ramera o demonio,
sujeta a los sexistas exilios de la voz…

¡Que no nos perturbe la desidia de ese gozo patriarcal!

¡Suficiente!

Hoy quien te lo reclama es mi piel de hombre
despojada de tanta vetusta dictadura masculina…

El autor: 
Carlos Díaz Chavarría es filólogo, egresado de la Maestría en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Costa Rica; profesor universitario; desde 1989 ha publicado artículos en diferentes medios de comunicación escrita como El Semanario Universidad, La Nación y La Prensa Libre; desde 1998 es comentarista del programa matutino PANORAMA de la Cámara Nacional de Radio (CANARA) y previamente ha publicado tres libros de poesía y uno de ensayos. 

La otra mitad de mi diferencia se encuentra a la venta en:

Librería Universal (todos los locales) 
Librería Lehmann
Librería Universitaria de la Universidad de Costa Rica

Más información sobre el autor y el libro en el blog
La otra mitad de mi diferencia y en Díaz de diálogo.
Además, se puede solicitar información en forma directa con el autor por 
correo electrónico o al teléfono: 83262865.




us